Defensa corporativa de doble entrada

La Sala I de la Cámara Civil y Comercial Federal otorgó el derecho de propiedad sobre la libertad de expresión al Grupo Clarín. Como parte de una defensa corporativa de doble entrada (donde el multimedios Clarín y el conservadurismo del Poder Judicial cierran filas), la Cámara no hace más que refrendar con sus decisiones la necesidad urgente de democratizar el Poder Judicial.

El fallo es elocuente al soslayar todos los presupuestos de la libertad de expresión. Y no duda en favorecer a sus socios en esta aventura conjunta tendiente a horadar esta  democracia que supimos conseguir.

Como si no bastara con la obscena cantidad de licencias que posee el grupo, se fundamenta en el derecho de propiedad que como tal repugna al ejercicio libre de la libre expresión, que nada tiene que ver con la sanidad de las cuentas de uno u otro medio o grupo económico.

Desconoce la íntima relación de los controles antimonopólicos con el derecho a la información.

Dice el fallo, al justipreciar el control de constitucionalidad por los jueces, que “uno de los criterios para examinar la irracionalidad evidente es la falta de proporcionalidad entre los fines de la norma legal y los medios implementados para su satisfacción”. Cabe preguntarse de qué manera pretenden los sentenciantes que pueda garantizar el Estado la pluralidad y diversidad que asegure el pleno ejercicio del derecho de información, si no es desarticulando las prácticas monopólicas que crean un cerco virtual contra el  acceso de voces al medio hegemónico.
Cita el fallo los Estándares De Libertad De Expresión Para Una Radiodifusión Libre E Incluyente de la  Relatoría Especial Para La Libertad De Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en donde dicen que “el derecho a fundar y gestionar medios masivos de comunicación se encuentra así revestido de las mismas garantías reforzadas que protegen a la libertad de expresión y el principio 13”.

La parcialidad sobre la fuente de los acuerdos internacionales a los que acuden los camaristas al momento de ejercer el control de constitucionalidad no es casual, si acudimos al conjunto de consideraciones que el sistema interamericano consagra. Así, claramente la sentencia olvida lo dispuesto por la Relatoría mencionada en los Antecedentes e Interpretación de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión cuando dice: “En la sociedad actual, los medios de comunicación masiva, … tienen un innegable poder en la formación cultural, política, religiosa de todos los habitantes. Si estos medios son controlados por un reducido número de individuos, o bien por sólo uno, se está, de hecho, creando una sociedad donde un reducido número de personas ejerce el control sobre la información, y directa o indirectamente, la opinión que recibe el resto de las personas. Esta carencia de pluralidad en la información es un serio obstáculo para el funcionamiento de la democracia. La democracia necesita del enfrentamiento de ideas, del debate, de la discusión. Cuando este debate no existe o está debilitado debido a que las fuentes de información son limitadas, se ataca directamente el pilar principal del funcionamiento democrático.”

Esto es lo que torna imprescindible la aplicación de la Ley de Medios.  Y el abierto desconocimiento plasmado en el fallo corona la necesidad de un Poder Judicial democrático.

Pin It

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *