Día nacional de los derechos políticos de las mujeres

Conmemoramos hoy el Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer, institucionalizado por ley 24.785 pero vivo en la memoria del pueblo desde aquel histórico 23 de septiembre de 1947 en que se promulgó la ley 13.010, que vino a reconocer positivamente, el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres, que hasta ese momento -salvo raras y honrosas excepciones- no podían ni elegir ni ser elegidas.

Esta ley no sólo tiene un alto contenido histórico, al permitir por primera vez poner en un pie de igualdad a todas las mujeres del país con los hombres (ese universalismo que ellos habían alcanzado ya en 1912 con la llamada Ley Saenz Peña), sino que tiene además, un alto contenido democrático al seguir ampliando las bases de la representación, pues ¿acaso la voz del pueblo no es la de la mujeres también?

Por otra parte y sumado a estas implicancias, este paso hacia el ejercicio pleno de la ciudadanía, significó también, un gran salto cultural para todas las mujeres. Ahora, no sólo les estaba permitido aquellos trabajos sociales de baja calificación y bajos salarios si no que se les abrían nuevos horizontes por alcanzar, altos cargos en la representación popular y por qué no también en otros ámbitos de la sociedad.

Sin duda Eva Duarte de Perón fue una propulsora infatigable de aquellas prerrogativas. ¿Quién si no ella, con su inclaudicable convicción de vencer sobre los factores de poder constituidos, hubiera permitido vencer las presiones de aquellos que sostenían teórica y fácticamente que la mujer estaba hecha para “las cosas privadas, las cosas del hogar”, que no querían darle a la mujer otro lugar que el que hasta ahora tenían. ¿Quién si no ella con su enconada lucha en favor de los más débiles hubiese sostenido esta bandera hasta la victoria?

Claramente hubo varios proyectos e intentos para que este reconocimiento viera la luz. Y podemos citar los proyectos del Dr. Alfredo Palacios presentados desde 1915, así como las declaraciones de diversas asociaciones civiles o partidos políticos, pero fue la férrea convicción y la inagotable fuerza de voluntad de Evita, la que logró que esta consigna se convirtiera en realidad.

Si bien la ley fue sancionada y promulgada en 1947, fue realidad en la vida de las mujeres, en las elecciones de 1951, oportunidad en la que, contrariamente a los argumentos esgrimidos en el debate parlamentario sobre el poco interés de las mujeres por las cosas públicas, por la política, ejerció su derecho a voto el 93% de las inscriptas en el padrón.

Esto evidenció la injusta negación sufrida por tantos años por las congéneres que nos precedieron y que no pudieron participar de la vida política del país no porque no quisieran si no porque no les estaba permitido.

Historia de desigualdades y exclusión la de nuestro género. Que poco a poco, con perseverancia, con lucha y organización fue logrando para sí, una a una, diferentes conquistas en diversos ámbitos de acción.

Nada duele más que estas luchas y estas conquistas no sólo no sean celebradas por nuestras congéneres si no que muchas de estas, sean obstaculizadas. Que aquellas que deberían pelear a nuestra par, no se sientan convocadas a unirnos tras un mismo objetivo, que no es otro que todas las personas alcancemos un mismo plano de igualdad y nos esforcemos todos juntos por alcanzar una mejor calidad de vida y así preparar un mundo mejor para las generaciones venideras.

Es por eso que un día como hoy nos convoca a renovar nuestras fuerzas para seguir detrás de nuevas conquistas,nos invita a seguir pretendiendo ampliar nuestros ámbitos de acción y de decisión.

Es por eso que en un día como hoy queremos convocar a todas las mujeres a unirse detrás de este noble objetivo que es trabajar denodadamente para que la mujer logre su pleno desarrollo en igualdad dentro de la sociedad.

Para ello tenemos una fuerza singular en la militancia: la perseverancia y la acción en nuestros objetivos; el planteo de consignas de mayor compromiso social; la búsqueda de desarrollo de una sociedad que nos contenga a todas y a todos; el ideal de concretar una patria justa, libre y soberana; nos sitúa en un lugar de privilegio para seguir ampliando los lugares de acción y decisión de las mujeres.

Por tal motivo es que renovamos nuestro llamado a sumarse a la militancia, para que desde el primero hasta el último rincón de nuestra patria resuenen nuestras voces clamando por la igualdad.

En este sentido, renovamos nuestro llamado a todas las mujeres que por algún motivo se alejaron de este lugar privilegiado de participación en la política que es la militancia, para que recordando y abrazando el ejemplo de Evita retomen la sendas del trabajo por nuevas conquistas que alcancen a nuestro pueblo justicia social.

La participación de la mujer en la política no sólo en un derecho si no una responsabilidad, pues tal como lo decía Eva en aquel 23 de septiembre: “Este triunfo nuestro encarna un deber, como lo es el alto deber hacia el pueblo y hacia la Patria”Sólo con nuestra acción, con nuestras peticiones, con nuestra elección, podremos lograr autoridades que lleven a nuestro pueblo por las sendas de la justicia económica, social y política, y podremos alcanzar nuestro tan ansiado sueño de trabajar para la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria.

Texto de la Ley 24.785 – Click aquí para descargar

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