El señor vicepresidente debe renunciar

por Pablo Favara publicado el 17/11/2010 en Buenos Aires Económico

http://www.diariobae.com/opinion/el-senor-vicepresidente-debe-renunciar.htm

Y no es una expresión de deseo o un dato extraído de la voluntad popular. Es la realidad de sus actos lo que obliga a solicitar su renuncia, porque está violando expresamente su juramento y el mandato otorgado por el pueblo para el legítimo ejercicio de sus funciones.

Bien sabido es que la conducción del Gobierno de la República, por expreso mandato constitucional, queda en manos de un ciudadano con el título de “Presidente de la Nación Argentina” (artículo 87 de la Constitución Nacional). El artículo 93 de la Constitución observa que al tomar posesión de su cargo, el presidente y el vicepresidente prestarán juramento de “desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de Presidente (o vicepresidente) de la Nación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”.

Asimismo, nuestra Carta Magna, cuando menciona las atribuciones del Poder Ejecutivo en su artículo 99, establece que “el Presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones”, dejando claramente establecido el carácter unipersonal del cargo.

Y reserva para el vicepresidente las funciones de ser el presidente del Senado, pero sin voto –excepto en el caso que haya empate en la votación– y de ejercer el Poder Ejecutivo en caso de enfermedad, ausencia, muerte, renuncia o destitución del Presidente (artículos 57 y 88 del citado cuerpo normativo).

Ahora bien: también es sabido que a partir de la reforma constitucional de 1994, el Presidente y el vicepresidente de la Nación son elegidos directamente por el pueblo (artículo 94 de la Constitución Nacional). Por ende, nosotros los electores, al momento de votar, elegimos una fórmula conformada por un candidato a presidente y un candidato a vicepresidente que representan una plataforma electoral y un proyecto de país que ha sido ampliamente divulgado y difundido en la campaña electoral.

Es aquí donde se produce la primera violación a la voluntad popular, y al juramento constitucional, dado que el señor vicepresidente no respeta la voluntad de los electores que eligieron un proyecto de país que él no está dispuesto a acompañar, no actuando en consecuencia con lealtad a lo propuesto en su candidatura, ni siendo leal a quienes lo eligieron para ejercer el cargo.

En segundo lugar también estaría violando el juramento de observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina y creo, sin temor a equivocarme, que estaríamos frente a un caso de mal desempeño de sus funciones.

La afirmación del párrafo anterior tiene su sustento en la siguiente observación: si bien nuestra Carta Magna explícitamente no subordina la conducta del vicepresidente a la del Presidente, del análisis armónico de sus artículos y de la intención de los constituyentes se entiende que esa subordinación esta implícita, dado que en primer lugar, el artículo 94 de este cuerpo normativo toma los dos cargos como una unidad. En concordancia con lo expuesto, el artículo 148 del Código Electoral Nacional, respecto de la elección del Presidente y vice señala que “cada elector sufragará por una fórmula indivisible de candidatos a ambos cargos”. En el mismo sentido, el nombrado artículo 88 de la Constitución Nacional deja en manos del vicepresidente el Poder Ejecutivo en los casos expresamente ahí detallados. Por lo que la subordinación queda claramente establecida ya que, de no ser así, la figura del vicepresidente no tendría razón de ser.

Mas aún, se ve claramente que la intención de los constituyentes al dejar en manos del vicepresidente la presidencia del Senado y otorgarle el poder de desempatar una votación, fue otorgarle al Poder Ejecutivo la posibilidad de imponer su voluntad y facilitar la gobernabilidad. De lo contrario, los constituyentes hubieran otorgado la mencionada presidencia del Senado a la segunda fuerza electoral.

Por lo que ya a esta altura no cabe ninguna duda de que el vicepresidente Cobos no tiene legitimidad alguna para ejercer el cargo que ocupa y, de hecho, está violando claramente su juramento. Por lo que la única salida posible que le queda es presentar su renuncia.

* Miembro de AJUS, Abogados por la Justicia Social.

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