Universidad de Buenos Aires: Discutir en serio la democratización

Universidad de Buenos Aires: Discutir en serio la democratización

Universidad de Buenos Aires: Discutir en serio la democratización

FEDUBA, sindicato de docentes de la UBA, se solidariza con el decano de Ciencias Exactas de la UBA, repudia la acción violenta y estigmatizadora contra los trabajadores docentes y no docentes de las facultades de Exactas, Sociales y Filosofía y Letras, y llama a una discusión en serio sobre la democratización de la universidad.

Los docentes de FEDUBA estamos comprometidos con un modelo sindical constructivo, solidario, propositivo, de cara a las grandes mayorías de trabajadores docentes y a la defensa de la universidad pública. Como gremio de base de CONADU, luchamos por la democratización creciente del conjunto de la sociedad y, particularmente, la propia Universidad.

Somos respetuosos de las distintas formas de concebir la acción política y gremial en la universidad. Del mismo modo, alentamos y propiciamos la información, politización y movilización del campo popular y sus organizaciones porque creemos en el debate frontal de ideas y la toma de posición para la defensa y ampliación de nuestros derechos y los del conjunto de los trabajadores.

Es en ese marco que repudiamos la acción que algunos grupos han ejercido sobre los compañeros docentes y no docentes al pretender impedir en forma violenta su participación en la elección de autoridades en Filosofía y Letras la semana pasada y en Exactas y Sociales esta semana.

Nos solidarizamos con el decano de Ciencias Exactas Jorge Aliaga y rechazamos la estigmatización que sufrieron los compañeros docentes y no docentes que en forma masiva y pacífica – en esa y en otras facultades- se movilizaron para garantizar nuestro derecho a la participación política y la elección de autoridades. Pensar distinto o llevar una camiseta de un club de fútbol o un barrio no convierte a nadie en barrabrava. Resulta lamentable que una vez más, a través de los zócalos televisivos, los medios hegemónicos – tan ágiles en estos días de campaña electoral para “ocultar mostrando”- promueven y amplifican este tipo de estigmatización clasista y neoliberal.

Ya hemos visto en el pasado que este tipo de estrategias no han conducido a ningún avance real en la democratización de la Universidad de Buenos Aires. Evidentemente, el ataque a las facultades que promueven iniciativas de democratización reales y que más solidarias han sido con la defensa y ampliación de los derechos de los trabajadores, tampoco ayuda.

Somos los docentes y los compañeros no docentes, a través de nuestro trabajo cotidiano, junto a la gran mayoría de los estudiantes, quienes sostuvimos la universidad pública ante los embates del neoliberalismo en los ’90 y hoy peleamos por su democratización.

Democratización que entendemos, en primer lugar, como la efectiva ampliación del derecho a la educación superior, camino en el que se inscriben las políticas de creación de nuevas universidades, ampliación presupuestaria y recomposición salarial que el gobierno nacional ha implementado. Muchas de ellas han surgido de las paritarias donde, a partir de propuestas de FEDUBA y CONADU, los docentes hemos logrado responder a demandas históricas de la comunidad universitaria y del conjunto de la sociedad y que, sin dudas, es importante profundizar. Vale destacar que quienes hoy dicen promover la democratización de la universidad y defender a los trabajadores se opusieron sistemáticamente a todos estos avances.

Democratización también significa discutir el sentido y la orientación de las actividades de docencia, extensión e investigación de las universidades públicas, así como su necesaria vinculación con las políticas de estado para enfrentar los desafíos que implica para nuestro país la construcción de una sociedad más justa, libre, soberana e integrada solidariamente con los pueblos de nuestra América.

Para todo eso hace falta también, en muchas universidades como la UBA, avanzar en un proceso de reforma de los estatutos aun pendiente que permita abrir la toma de decisiones a los miles de trabajadores docentes y no docentes, estudiantes y a la sociedad en su conjunto.

Ciertas formas de politización de inspiración estudiantil equivocan los ejes centrales de la discusión política, distorsionan las correlaciones de fuerza e invitan a cierto ombliguismo que en ocasiones impide registrar elementos clave para comprender la naturaleza de los conflictos y resultan funcionales a que nada cambie. Es hora de volver a discutir en serio la universidad que queremos.

Por más y mejor universidad pública para todos y todas.

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