La refundación jurídica de la Nación

Solemos decir los abogados que si uno tiene un poco de suerte es posible transitar toda una larga, productiva y feliz vida, sin nunca verse alcanzado por el Código Penal. Sin embargo, por fuerza, al menos dos momentos de nuestra vida serán regulados por el Código Civil.

Para tener una idea de este cuerpo jurídico baste recordar que en sus títulos preliminares elabora una “teoría general de la ley”, que su  Libro I regula todo lo que hace a las personas en sí mismas, sus derechos y relaciones de familia; su Libro II trata las obligaciones, actos y hechos jurídicos y los contratos; su Libro III aborda los derechos reales, es decir sobre las cosas, y su Libro IV emprende la regulación de las sucesiones mortis causa, y toda otra forma de transmisión de derechos.

A su turno el Código de Comercio regula todo lo que hace al hecho comercial, es decir al corazón mismo del mecanismo de distribución de bienes adoptado por el sistema capitalista, para darnos una idea del significado de esta regulación basta con pensar que ni los alimentos que ingerimos en el desayuno, ni la computadora con que escribimos esta nota, ni el periódico en el que la leemos hubiesen llegado a nuestras manos sin la intermediación de muchos actos de comercio.

Es decir que la propia personalidad, atributos y derechos; los bienes, sus transferencias, obligaciones y contratos; las relaciones de familia, y hasta el nacimiento y muerte de una persona se encuentran regulados por los Códigos Civil y Comercial, o lo que es lo mismo, son estos cuerpos normativos los que establecen el marco normativo de la vida privada de una persona.

El año pasado Cristina Fernández mediante el Decreto 191/2011 constituyó la Comisión para la Elaboración del Proyecto de Ley de Reforma, Actualización y Unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación, y este año, en la inauguración del 130º Período de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación, la propia presidenta informó al país que el proyecto elaborado por esa comisión tendrá tratamiento legislativo este año. Es decir que será este proyecto nacional el que venga, como en su momento Napoleón Bonaparte en Francia, o Sarmiento-Vélez Sársfield en nuestro país, el que venga a sentar las bases de la vida cotidiana de nuestro pueblo.

Completa el cuadro la solicitud al Congreso de reformar la Carta Orgánica del BCRA para abandonar de una vez y para siempre el paradigma neoliberal que encorseta el corazón institucional del sistema financiero argentino y poder estructurarlo con miras al desarrollo productivo, a la protección del empleo y la una distribución más equitativa de la riqueza nacional.

En definitiva Cristina Fernández de Kirchner anunció el 1 de marzo la Refundación Jurídica de la Nación.

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